Vale la pena ser bien fácil


Sábado, 24 Septiembre 2016
Vale la pena ser bien fácil

Desde chicas nos han inculcado buenos modales, si vivimos en Latinoamérica seguramente nos han criado bajo mandamientos religiosos y si hemos sido criadas por padres machistas hemos interiorizado el valor agregado que tiene la va gi na. Unas habrán optado por vivir sus vidas como en una película, actuando y ocultando sus placeres más vanos, otras habrán de entregar su vida a su Dios, arrepentidas por pensar como humanos, llorando y luchando contra sus instintos sexuales, otras por otra parte, crecerán pensando que es su virginidad les da valor, la conservarán hasta no poder más y tan pronto la pierdan, usarán su vagina para obtener comida, casa, carro y beca, amarrarán a quien más les sirva con hijos y aguantarán infidelidades porque no se creen capaces de hacer nada diferente.

 

Otras como yo, decidirán ser perras, se apropiarán de sus vaginas, disfrutarán del placer que un pene puede proporcionar, comprenderán que toda clase de dignidad se pierde durante el sexo y no intentarán sobrevivir con chantajes hacia él. Es evidente que el cerebro da más que una vagina.

 

Tuve que actuar intentando ser la mujer de sus vidas (Mujer de su vida: termino implementado para referirse a una mujer que SIRVE para la vida de un hombre u otra mujer) o la mamá de sus hijos, tuve que ir a la iglesia para aparentar ser cristiana, odiarme por ser humano y atacar mis instintos, también tuve que vivir sintiendo cómo los hombres de mi familia alejaban mi vagina de cualquier pene, como si quisieran venderla al mejor postor; para finalmente madurar, encontrarme conmigo, establecer lo que quería, lo que mi filosofía de vida aprobaba y comprender que ser perra no está del todo mal.

 

Siendo “perra” (Entre comillas porque es un término subjetivo) descubrí que no vale la pena limitarse por lo que los otros digan o lo vayan a pensar de mí quienes me gusten, descubrí que no debo conservar mi vagina intacta para incrementar el ego de un pene, comprendí que puedo tener sexo con la persona que yo decida, mas no por la que me elija como mujer de vida, aprendí que puedo tener orgasmos, que puedo provocarme squirts, que puedo masturbarme, que no me gustan los pene largos, que fantaseo con penes gordos, que gran parte mi placer lo aporta mi cerebro, así como también entendí que puedo trabajar, invitar a salir, pedir matrimonio, que mi vida la decido yo y no tengo que esperar la decisión de un hombre/ otra mujer, que puedo comprarme una casa, que puedo vivir con dos hombres y mantenerlos si así se me antoja, que puedo abortar, acostarme con mujeres sin ser lesbiana, que solo yo decido por mi vida y mi cuerpo, que debo usar condón e ir al médico porque los penes enferman y mienten.

 

Las mujeres tienen miedo, sienten que depender de un hombre es bueno, yo pienso por el contrario que una mujer debe vivir su vida tal cual la quiere vivir, debe viajar, conocer gente, entender culturas, conocer muchos penes, disfrutar libremente de lo que siempre se le ha prohibido hacer, encontrar la multiorgasmia, aprender a masturbarse en 3 minutos, dormir hasta tarde, preparar su desayuno, pagar su trago, su taxi, y dormir en la misma cama con sus amigas, para encontrarse, quererse, entenderse, valorarse y amarse, una mujer debe buscar alguien que la acompañe, no alguien que la complemente.

 


No le teman a ser despreciadas después de sexo, seguramente lo harán después con alguna otra excusa, no le teman a llamar para salir con quien les gusta, ¿Realmente deben esperar a que el otro decida para vivir lo que ustedes quieren vivir?, no le teman a perder la razón, la locura también enamora, no le teman a invitarlos a comer y pagar la cuenta, serán una mujer independiente, no tendrán que hablar estupideces para agradarle, ni limitarse para pedir lo más costoso de la carta, no le teman a no ser amadas, porque vale más el amor hacia uno mismo, que el que los otros puedan alardear sentir hacia ti.

 

-Lincy Acosta




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Disculpen las molestias, esto es una Revolución





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