LA PRIMERA VEZ QUE DORMI CONTIGO


Miercoles, 12 Octubre 2016
LA PRIMERA VEZ QUE DORMI CONTIGO

 

Era la primera vez que dormía contigo, de hecho era la primera vez que pasaba la noche con alguien. Nunca había estado tan nerviosa, tan llena de preguntas: ¿Qué tenía que llevar en la maleta? Era un día, una noche y el hecho de pensar que contigo iba a despertar, mis nervios se aceleraban más.

 

Estaba completamente enamorada de ti y al parecer yo causaba varias de tus sonrisas, ¿Y si por la Mañana te dabas cuenta de que no era lo que esperabas?

 

¿Cómo debía actuar? Como una niña aparentando inocencia y desconociendo completamente la parte en la que me harías el amor por horas o como si supiera lo que hago, siendo aquella chica segura de sí misma creyendo que sé fingir muy bien y que por supuesto puedo provocarte de una manera exquisita.

 

Qué pasaría si al escuchar mis ronquidos por la noche o tal vez al ver mi cara cubierta de baba prefieres huir, a quedarte con la niña que ronca como oso.

 

Después de tantas y tantas preguntas al fin era sábado por la mañana, ya estaba lista para lo que pasara, al fin estaría contigo y eso era lo único que importaba. Pasaron las horas y después de trabajar un rato e ir a comer acompañados, al fin estábamos solos. Llegamos a tu casa y por suerte ahí estaba tu mamá, íbamos a cambiarnos para ir a tomar algo, pero de pronto a mi querida suegra se le ocurre decir que tenía que salir y que regresaba en un rato.

 

Solos, con tantísimas ganas de comernos a besos, fue entonces cuando sin pensarlo me tomaste, no quería hacerlo tan pronto, pero tus manos en todo mi cuerpo y esa manera tan lenta de quitarme la ropa me convencieron. Y sin haber estado conmigo antes, sabías exactamente qué hacerme y cómo encender mi cuerpo con sólo sentir tu respiración, fue algo rápido pero increíble. Tu mamá iba a regresar y nosotros aún teníamos una cita en el billar

 

Después de ese trago en el bar me di cuenta de una cosa, cada vez me gustabas más.

 

Una mala partida de billar y unos tacos, regresamos a la cama, esta vez iba enserio.

 

Entonces no hubo pijama, ni nada que estorbara. Estaba perdida, ¿cómo es que lograste hacerme sentir cosas que nunca había sentido? Jamás habría permitido que un buen sexo y mis sentimientos se mezclaran, pero te metiste y en mi mente también. Involucraste mi cuerpo, mi alma y mi corazón.

 

Rompiste toda barrera que pudiese haber puesto para intentar llevar nuestra relación más lenta, te adueñaste de mí completamente.

Hubo una mezcla de sudor que me volvía loca y aún más cuando todo el show terminó, me abrazaste y ambos cansados con el corazón aún acelerado, nos quedamos dormidos. Tanto tiempo me había preguntado cómo sería y no pudo haber sido mejor, haces que cada instante contigo sea completamente increíble.

 

Amo tocar tu piel tan suave, amo sentir tu estómago y tu ombligo, adoro escuchar tu corazón cuando me recargas en tu pecho, amo despertar y verte ahí a un lado o sobre de mí, amo tocar tu cabello y ver esos ojos pequeñísimos que no dejan de verme.

 

Tú eres el hombre que sabría enloquecer a cualquier mujer, pero lograste enamorar a una que creía que jamás se iba a enamorar, lograste sacar lo mejor de ella, lograste guardarte dentro de su corazón para no salir jamás.

 

 

A través de: El Acorazado





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