La mujer favorita de un patán


Jueves, 09 Marzo 2017
La mujer favorita de un patán

Escucho a tantas mujeres decirlo, la describen serena, distante, vamos, triste y silenciosa. Muchas aseguran que debe ser rigurosamente algo abnegada y lo suficientemente cautelosa para no pedir un abrazo aunque su corazón se esté congelando de tanto rechazo. 

Sí, la mujer favorita de un patán debe saber cómo servir una mesa. La sopa no va tan fría o caliente, debe de ser siempre al punto para no desatar una guerra.


La mujer favorita de un hombre sin alma sin lugar a dudas, señalan las que pudieron salir de sus garras, debe tener en claro que su opinión no interesa. 

Lo más doloroso de todo es que aseguran que debe de estar casi muerta en vida, porque cuando vengan los engaños tendrá que aprender a perdonar rápido, a asumir su dignidad en la "mierda" y de inmediato mostrarse de piedra pero con una sonrisa en el rostro. 

 

La mujer que ama a un patán no tiene derecho a hacer preguntas, porque sencillamente no obtendrá respuestas. Es primordial que entre sus destrezas ostente el título de mujer paciente, porque los "te amo" sólo vendrán cuando el sujeto en cuestión cometa error tras error y aún así pretenderá someterla a sus encantos y no dejarla escapar aunque en verdad ya no la quiera. 


La mujer favorita de un macho engreído debe saber que no tiene derecho a tener sueños. Vamos, tiene que ser lo suficientemente capaz de convertirse en una sombra, una dama de compañía que no opaque pero que siempre luzca perfecta, admirable, como un costoso accesorio de rubíes. 

Y es que los patanes no soportan llevar un broche que no puedan presumir y los haga ver como todos unos "cabrones". 



Afortunadamente, sé que millones de mujeres hoy ya no cubrimos este perfil, así que por mi que el patán se muera solo y sin nadie nadie que lo ame, que el mundo se lo trague y que jamás lo vuelva a escupir. 

Menos sumisión y más amor propio, mujeres. Hay vida después de tropezar con un hombre así. El camino de regreso a la dignidad y plenitud sin duda será difícil, pero muchas ya lo han recorrido.

¡REGRESA! La felicidad es cuestión de elección. 


Autor: Soycarmin





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