La persistencia de la memoria


Lunes, 13 Julio 2015
La persistencia de la memoria

Desde su exposición en la Galería Pierre Colle de París, en junio de 1931, esta pintura se ha convertido en una de las imágenes más reproducidas, e identifica a su autor entre el gran público, incluso entre aquél que apenas tiene ningún conocimiento previo sobre los objetivos o la naturaleza del arte contemporáneo. La teoría de Dalí sobre lo blando y lo duro encuentra en las estructuras de los relojes su máxima expresión, sobre todo como manifiesto del tiempo que se come y que come. Alude al aspecto que obsesiona al hombre del siglo XX: espacio-tiempo. Después del conocimiento y las consecuencias de la relatividad, de las teorías de Einstein que perturbaron al mundo e influyeron en todo, la obsesión por el paso del tiempo y la obsesión por el espacio fueron los argumentos más utilizados por Dalí en su arte. Es, por otro lado, la culminación de la imagen del gran masturbador, que había tenido un gran impacto en el espectador. El reloj no sirve, no es materia, no funciona, de manera que aparece la estructura blanda simbolizando la idea pasional, vivencial y no racional, sobre la cabeza del gran masturbador como una masa viscosa, con un ojo, una pestaña y una gran nariz. Es el triunfo de los sueños que no están controlados por nada, es el canto al triunfo del deseo sobre la realidad. En definitiva, la capacidad de Salvador Dalí para mostrar, mediante imágenes inéditas, los mitos eternos del ser humano.

La técnica de Dalí es precisa. El dibujo es académico, de líneas puras. Los objetos se pintan con detalle, aunque no sean casi reales, así de un realismo casi fotográfico se tratara. El artista utiliza un color brillante y luminoso en el que contrastan con fuerza los tonos cálidos con los fríos. La luz desempeña un poderoso papel y contribuye a configurar una atmósfera onírica y delirante.

El cuadro parece quedar dividido en una parte (al fondo y a la izquierda) de enorme luminosidad y otra (primer plano a la derecha) de sombra. Respecto al esquema compositivo, predomina la horizontalidad, sólo interrumpida por la verticalidad que marca el tronco del árbol y por las líneas curvas de los relojes y de la figura central, que parecen haber sido introducidas para proporcionar un lento movimiento a la quietud de esta playa.

 

Yo no soy un crítico de arte, pero el cuadro muestra al autor completamente, el cuadro es Dalí y es genial ¿Quieren verlo? Se conserva en el MoMa (Museo de Arte Moderno) de Nueva York, relax que estará ahí por mucho tiempo y tienen algo de tiempo todavía.




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Disculpen las molestias, esto es una Revolución





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