Lo que debes saber antes de una cirugía plástica


Miercoles, 19 Abril 2017
Lo que debes saber antes de una cirugía plástica

Lo bello es el comienzo de lo terrible que los humanos podemos soportar”. Rainer María Rilke.

Las vertiginosas metamorfosis corporales a las que se han sometido las mujeres en poco tiempo apenas han logrado conciliarlas consigo mismas. Una inseguridad a diario alimentada por el dios “mercado” con nuevos cosméticos, tratamientos quirúrgicos, dietas, gimnasias y moda en general, con los que renovar la promesa de una belleza inalcanzable”. Lourdes Ventura (La tiranía de la belleza).

Durante la última década, la práctica de la cirugía plástica ha experimentado un gigantesco crecimiento, manifestado en el incremento de las intervenciones que se realizan  año tras año. Recordemos que la cirugía cosmética comienza cuando las personas identifican en su aspecto físico un problema que desean corregir cambiando su exterior para ponerlo en armonía con su interior; el problema reside en lo subjetivo que puede llegar a ser el concepto personal de imagen corporal en su contenido informacional, perceptual y afectivo.

En una ocasión se presentó ante un cirujano plástico reconocido una paciente con el tabique nasal desviado y una nariz de tamaño descomunal. Y comentó “Doctor tengo un problema”. “Se ve con claridad -dijo él- usted se beneficiaría de una septorrinoplastia”, a lo que la mujer contestó muy molesta: “¿cómo se le ocurre? ¡Mi problema es que mis senos se están cayendo y necesito un levantamiento urgente!”.

Resulta claro que un aspecto físico mejorado, más armónico y atractivo en la mayoría de los casos conduce a cambios tales como una mayor confianza del paciente y un incremento de la autoestima.  No obstante, hay  algunos casos que nos hacen reflexionar y podemos observar de manera contundente que la misma cirugía cosmética ayuda a poner en evidencia trastornos psicopatológicos que, generalmente, no son reconocidos como tales por las personas que desean operarse y que les llevan a situaciones muchas veces extremas y dolorosas. Reconocer estos comportamientos enfermizos alrededor de la cirugía estética puede ser de gran ayuda para comprender e intervenir a tantos pacientes obsesionados con la belleza “express” y los cambios extremos ó poco realistas.

El término de cirugía plástica proviene de la palabra griega plastikos que significa reconstruir, moldear, modelar o crear. Sin embargo, esta acepción parece estar incompleta porque dentro de la cirugía plástica existen ramas que se especializan más en la “función” (cirugía reconstructiva) y en cierto tipo de intervenciones que inciden en lo psicológico y lo social de las personas (cirugía cosmética).

Dentro de las competencias de la cirugía plástica, se encuentra la cirugía estética o cosmética, como una parte fundamental de esta especialidad.  A diferencia de la cirugía reconstructiva o reparadora que se ocupa de restaurar las partes del organismo afectadas o deterioradas por accidentes, tumores, malformaciones congénitas, quemaduras, etc., la cirugía cosmética representa un uso particular de la especialidad, la cual centra su capacidad operativa en la corrección de algunos rasgos morfológicos no aceptados por los pacientes o no compatibles con los cánones de belleza mediáticos en una cultura o culturas determinadas, por consiguiente, en la cirugía estética se reconoce que muchas de las indicaciones pueden ser francamente “subjetivas”.

La cirugía estética se considera una especialidad única porque, a diferencia de cualquier otro procedimiento quirúrgico, está normalmente es incentivada y propuesta por el mismo paciente y no por el médico especialista, constituyéndose como el tipo de intervención quirúrgica que genera el mayor número de reacciones emocionales agudas por parte de sus usuarios; por otra parte, debemos considerar que la mayoría de individuos que solicitan este tipo de intervenciones experimentan un dualismo entre los rasgos físicos observables y algunas ideas sobre sí mismos  internalizadas (Vgr. Auto-imagen, auto-concepto, auto-estima).

¿Cuáles son las motivaciones del paciente para acudir al cirujano estético?

Los candidatos para realizarse cirugías estéticas presentan algunos patrones motivacionales que han sido clasificados en 2 grupos:

A) Búsqueda de ganancias externas específicas tras la modificación de los rasgos anatómicos.

  1. Se pretende agradar y obtener la aprobación de familiares cercanos (padres, pareja, hijos), quienes exigen al paciente determinado un tipo de intervenciones con fines determinados (Vg. Madre que presiona a su hija adolescente para que se someta a una rinoplastia y un aumento de senos para que pueda conseguir novio).
  2. Exigencias de tipo laboral (jóvenes ejecutivos, modelos, bailarinas exóticas, actrices, presentadoras de televisión).
  1. Exigencias socioculturales (iconos de belleza promocionados por los medios de comunicación y la moda). Es frecuente que adolescentes consulten al cirujano plástico llevando una revista de variedades en la mano y con expectativas de parecerse a la cantante de moda “Quiero  verme como… Britney Spears”.
  1. Necesidad de evitar conflictos étnicos. Evitar estereotipos por ser extranjero, frecuente en asiáticos y latinos que se encuentran en un medio anglosajón.
  1.  Búsqueda de  soluciones a problemas de la relación de pareja o dificultades sexuales.
  1.  Evadir a la justicia cambiando radicalmente la fisonomía.
  1. Traslado de droga en el cuerpo (implantes de cocaína o heroína en prótesis mamarias, nalgas o muslos).
  1. Motivaciones artísticas. Ejemplo de esto es la cirujana plástica y artista francesa (performance), Orlan, quien se ha convertido en una obra de arte viviente (body-art) y, a través de las diferentes cirugías que se realiza constantemente frente al público, desafía constantemente los estándares de belleza tradicionales.

B) Motivaciones internas.

  1. Percepciones (de larga data) de imperfecciones en la apariencia física y una búsqueda seria, realista y definida de la corrección de dichas deficiencias.
  2. Pacientes emocionalmente estables que están envejeciendo y desean lucir más jóvenes y atractivos.
  3. Quienes atraviesan por una crisis vital y solicitan la intervención quirúrgica como paliativo agudo (trámites de divorcio, afrontar el abandono o muerte de un cónyuge, pérdida del trabajo).
  4. Desear cambios físicos extremos motivados por expectativas poco realistas acerca de los resultados de la cirugía (pacientes que solicitan altos niveles de corrección  anatómica, a pesar de haber padecido un grave accidente o una enfermedad deformante) o quienes buscan un collage de rasgos anatómicos para ser impresos en su cuerpo.
  5. La preocupación e insatisfacción moderada referente a uno o más aspectos de la apariencia física (mucho menos severa e incapacitante que en el trastorno dismórfico corporal) obligan al paciente a visitar al cirujano plástico.
  6. Preocupación excesiva por algún defecto imaginado del aspecto físico o al presentar leves anomalías anatómicas. El paciente acude con bastante frecuencia a los cirujanos plásticos y no queda satisfecho con los resultados de las intervenciones que se le realizan. Por lo anterior, suele someterse una y otra vez al mismo tipo de intervención procurando sin éxito mejorar la imagen distorsionada que tiene de sí mismo (personas que padecen un trastorno dismórfico corporal).
  7. La percepción distorsionada del cuerpo y la obsesión por tener una gran musculatura y verse fuerte y robusto. Los pacientes varones solicitan al cirujano plástico que les realice demarcación de los músculos abdominales, ampliación de los pectorales, engrosamiento de las pantorrillas, aumento de glúteos a través del implante de bolsas de silicona en las áreas que se desean aumentar. Lo anterior lo acompañan con rutinas extenuantes de levantamiento de pesas, ingesta de proteínas y anabólicos (complejo de Adonis o dismorfia muscular).
  8. Experimentar una distorsión perceptiva severa del tamaño corporal e insatisfacción con el cuerpo que lleva a las pacientes a buscar cirugías estéticas generalmente centradas en los senos, muslos y abdomen, siempre asociadas a una conducta alimentaria inadecuada y peligrosa (trastornos de la alimentación).
  9. Presentar una o varias ideas delirantes que hacen referencia a malformaciones o fealdad de alguna parte del cuerpo, en contra de todo lo observable (trastorno delirante de tipo somático/ paciente psicótico).
  10. Presentar una depresión en la que priman creencias nucleares de minusvalía, autorreproche, o problemas con el autoconcepto o la autoimagen (”soy indeseable”, “soy feo”, “ no soy atractivo”), o tener esquemas tempranos de defectuosidad–vergüenza o indeseabilidad social (episodios depresivos).

Por lo general, los cirujanos estéticos consideran que algunos pacientes con motivaciones internas para someterse a una cirugía estética (los dos primeros grupos mencionados) resultan ser buenos candidatos para ella, sobre todo si tienen las siguientes características:

  • Acuden con expectativas realistas acerca de los resultados que obtendrán.
  • Definen el problema estético que les aqueja con claridad y serenidad.
  • Se interesan de manera adecuada, honesta y  responsable (no obsesiva) en la   información suministrada por el cirujano.
  • Buscan profesionales éticos, bien calificados y avalados por la asociación  científica para la intervención que desean realizarse.
  • No tienen antecedentes de múltiples intervenciones quirúrgicas para manejar el mismo problema (ejemplo varias lipoesculturas) ni presentan quejas, descontento o desconfianza en relación a las anteriores cirugías o los cirujanos que las realizaron.
  • Si se trata de personas jóvenes deben tener claridad suficiente acerca de los motivos internos para realizarse las intervenciones y suficiente diálogo con sus padres y acudientes para descartar presiones externas o desinformación.
  • Tienen un buen equilibrio emocional, autoestima apropiada y en el momento de la consulta no presentan síntomas agudos de trastornos psiquiátricos (trastornos de la conducta alimentaria, trastorno dismórfico corporal, cuadros de manía, episodios psicóticos, depresión mayor, trastorno obsesivo compulsivo o trastornos de personalidad).

Reflexión:

En estos momentos hombres y mujeres están preocupados por su apariencia física y buscan continuamente métodos y recursos económicos para perfeccionar su anatomía. La mayoría de los estudios disponibles reportan que quienes se someten a cirugías estéticas sencillas generalmente quedan satisfechos con los resultados de los procedimientos cosméticos, aunque existen en la actualidad escasos estudios rigurosos al respecto. Procedimientos quirúrgicos más complejos como cambios extremos en la fisonomía del individuo (“extreme makeover”) o  septorrinoplastias parecen requerir una mayor adaptación psicológica que los llamados procedimientos restauradores (ritidoplastia, blefaroplastia).

Los pacientes con expectativas poco realistas acerca de los resultados de las intervenciones cosméticas son quienes muestran una mayor insatisfacción. Muchos individuos nunca se van  sentir satisfechos con las cirugías que les practican a pesar de los buenos resultados quirúrgicos. Algunos de ellos padecen del trastorno dismórfico corporal (encontrando defectos imaginarios) y otros padecen una nueva obsesión por la belleza, denominada con cierta reserva como adicción a las cirugías (buscando cada vez más perfección física).

Si has pensado hacer una corrección de alguna parte de tu cuerpo, en primer lugar ten muy claras cuáles son tus motivaciones. No acudas al profesional debido a las presiones que intenten ejercer otros sobre ti. Busca siempre cirujanos plásticos o reconstructivos competentes y muy bien acreditados en tu país. Tu autoestima puede depender en parte de cómo te ves, pero es importante que antes de operarte tengas expectativas bastante realistas y seas muy honesto con el profesional.  

Una intervención puede modificar una parte de tu cuerpo, pero no puede modificar un trastorno de la imagen corporal. Si estás deprimido, acabas de tener una pérdida afectiva o te has obsesionado con un defecto que piensas que tienes, pero que los otros no lo ven, te sugiero que antes de pensar en pasar por un quirófano, consultes con un buen especialista en salud mental, que te ayude a comprender y aliviar la angustia que sientes alrededor de tu cuerpo. Espero que este material te sea de alguna utilidad.







Visto en: http://elartedesabervivir.com




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