5 PREGUNTAS QUE TE HARÁN MENTALMENTE FUERTE


Viernes, 19 Mayo 2017
5 PREGUNTAS QUE TE HARÁN MENTALMENTE FUERTE

Las personas emocionalmente fuertes gestionan mejor las adversidades de la vida cotidiana

 

Cuando estamos tristes, enfadados o ansiosos no vemos las cosas con claridad. Hacemos y pensamos cosas que lejos de solucionarnos los problemas, nos complican más la vida.

 

En el trabajo, en el amor, la familia, en casi todo lo que hacemos necesitamos ser mentalmente fuertes para ver con claridad y hacer lo correcto.

 

Vamos a hablar de 5 preguntas que te debes plantear cuando sientes que la situación te supera y tus emociones no te dejan pensar con claridad:

 

Lo primero, las preocupaciones. Cuando tu mente está llena de preocupaciones y dudas, ¿Qué necesitas preguntarte?

 

  1. “¿Sirve para algo?”

 

Tu cerebro puede ser una auténtica locura. Pensamientos de todo tipo por ahí rebotando. Y normalmente eres bastante bueno en eliminar los pensamientos más absurdos.

 

Pero entonces te preocupas. Y tu cerebro empieza a multiplicar las posibilidades negativas como un loco. Y cometes el error de creértelas. Cada una de ellas.

 

Pero tú no eres tus pensamientos. Cuando te rompes un brazo no le dices a la gente “estoy roto”, pero cuando tenemos preocupaciones sí que decimos “estoy preocupado”. ¡MAL!

 

Tu cerebro produce pensamientos. Ese es su trabajo. Y eso no está directamente bajo tu control. Sólo porque esté en tu cabeza no significa que seas tú, y mucho menos que debas tomarlo en serio.

 

Un pensamiento es sólo un pensamiento. No puedes creértelo y construirte un futuro en torno a él. “Voy a estar solo toda mi vida”, “No voy a conseguir el trabajo con el que sueño”, “Soy una persona negativa y siempre lo seré”. Si te crees cada pensamiento que ronda por tu cabeza te garantizo 2 cosas:

 

Poca felicidad

Dramas y más dramas en tu vida

Si tú no eres tus pensamientos, ¿entonces quién eres? Eres quien decide qué pensamientos son útiles y se deben tomar en serio y qué pensamientos se deben ignorar.

 

Eso es lo único que está bajo tu control. Esos pensamientos llenos de preocupaciones y dudas no te definen. Lo que haces con ellos sí.

 

Tú no eres tu cerebro. Tú eres el jefe de tu cerebro. No puedes controlar todo lo que pasa en él, pero puedes decidir qué proyectos se financian con tu atención y acciones.

 

Cuando algo te preocupe piensa: ¿me sirve para algo preocuparme?

 

Este pensamiento que ha surgido, ¿es útil? ¿Me está sirviendo para algo? ¿Me aporta algo positivo o constructivo a mí o a los demás?

 

Si tu preocupación es razonada haz algo al respecto, si tu preocupación es ilógica e irracional lo primero que tienes que hacer es darte cuenta de ello. Enseñar a tu cerebro a no creerse esos pensamientos y a no darle ninguna atención.

 

Poco a poco conseguirás controlarlo y en lugar de estar llena de preocupaciones, tu mente estará llena de la clase de pensamientos que necesitas tener: los que te hacen avanzar y sentirte bien.

 

Pero quizás el problema no es que estés preocupado. Quizás lo que estás es furioso. Pero, ¿cómo sabes que estás enfadado? ¿cómo te afecta la ira?

 

  1. “¿El mundo me lo debe?”

 


 

El enfado nace del derecho. Te enfadas porque crees que tienes derecho a algo, a unas expectativas que no encajan con la realidad que estás viviendo.

 

El tráfico. Odias el tráfico. Te enfada. Déjame traducir el proceso de tu pensamiento: “El tráfico nunca debería causarme problemas. El mundo sabe que lo odio, me lo debe”. ¿Es eso una expectativa razonable? No.

 

O alguien no ha hecho algo que dijo que haría. Te enfadas y piensas: “La gente debería hacer lo que dice que va a hacer. Tengo derecho a enfadarme”.

 

Estaría bien que todo el mundo hiciera lo que dice que va a hacer, pero ¿es una expectativa razonable? No. La gente no siempre hace lo que dice. Puedes gritarles y puedes hacer algo al respecto. ¿Pero enfadarte?

 

Esa ira es toda tuya. Tenías una expectativa poco realista (“La gente siempre debería hacer lo que dice”) y ahora estás sorprendido de que no lo hagan.

 

Cada vez que usas un “debe” o un “debería”estás haciéndote un poco más infeliz porque estás diciendo que el universo está obligado a cumplir tu voluntad.

 

Cuando lo hagaas pregúntate: “¿El mundo me lo debe?”. Es una pregunta trampa porque realmente el mundo no te debe nada. Y cuanto más creas que el mundo te debe algo, más amargado y enfadado estarás.

 

Todo es cuestión de marcarse expectativas razonables:

 

Comienza cada día diciéndote a ti mismo: hoy me encontraré con problemas, egoísmo, grosería, deshonestidad… – Marco Aurelio

No es una manera agradable de empezar el día, lo sé, pero Marco Aurelio se refería con esta frase a precisamente eso: esperar que el mundo te regale lo que esperas es una gran forma de enfadarse y amargarse con la vida.

 

No te estoy diciendo que no esperes nada de la vida, pero no olvides que dar por hecho cosas es  creer que las mereces. La vida no te debe nada, si consigues lo que quieres será por ti. Y sino, también.

 

Tal vez no estás enfadado ni preocupado. Tal vez estás triste por algo, si es así, esta pregunta es para ti:

 

  1. “¿Debo tener esto para ser feliz?”

 

Si la felicidad dependiera del dinero ninguna persona de los países en desarrollo sería feliz. Las personas que han perdido a un familiar, o que han perdido un brazo o las piernas son todas capaces de vivir una vida feliz.

 

Entonces, ¿qué es lo que realmente necesitas para ser feliz? (nota: cuanto más larga es la lista, más difícil será).

 

Para ser feliz realmente se necesita muy poco. Todo está en ti mismo, en tu manera de pensar. Así que la próxima vez que no consigas algo que quieres pregúntate: “¿debo tener esto para ser feliz?”.

 

Quizás no recibiste ese ascenso. Y cuando te haces la pregunta tu primer pensamiento es “Mi carrera profesional es muy importante para mi felicidad”.

 

Puedo imaginar que tu carrera es importante para ti, ¿pero es este ascenso, ahora mismo, vital para ser feliz en tu vida? No. ¿Quién sabe quédeparará el futuro?

 

Hay muchas formas de vivir una vida feliz, y crearte un futuro con debes y deberías ya sabes que no es una de ellas.

 

Cuando estás consumido por las emociones negativas es muy difícil tomar buenas decisiones.Lo que hace a su vez que las situaciones sean vistas como peores, lo que genera más emociones negativas.

 

¿Cómo tomar buenas decisiones cuando te sientes como una m*****? Sólo pregúntate:

 

  1. “¿Es esto lo que quiero ser?”

 


 

Creemos que tenemos que tenerlo todo bajo control. Ser los maestros de nuestra propia mente. Pero creer esto sólo nos trae problemas en la práctica.

 

Hay un montón de cosas que afectan a nuestras decisiones diarias. El contexto, los amigos, el estado de ánimo, todo esto condiciona quien eres y lo que haces. Y es bueno que pase, porque significa que podemos cambiar y adaptarnos.

 

Pero también es todo un reto porque implica que tienes que elegir qué persona serás hoy. Y no es algo en lo que quieras equivocarte. ¿Sabes qué es lo de que más se arrepiente la gente en su lecho de muerte?

 

Ojalá me hubiera me atrevido a vivir una vida fiel a mi mismo, y no la vida que otros esperaban de mí.

 

¿Quién deberías ser entonces? Déjame que te lo diga: el que eres cuando estás en tus mejores días. Cuando tengas que tomar una decisión difícil piensa en qué o cómo lo harías si estuvieras en tu mejor día. ¿Qué haría tu mejor tú? ¿Cómo actuaría?

 

Estas 4 preguntas están enfocadas en ti y en lo que pasa en tu mente. Pero, ¿cómo conseguir ser emocionalmente fuerte cuando estás tratando con alguien tóxico o difícil? Pregúntate:

  1. “¿Me he sentido así alguna vez?”

 

Sea lo que sea que esa persona esté pasando, seguro que tú alguna vez has sentido algo parecido. Sé compasivo.

 

Haz todo lo posible por reducir el sufrimiento de los demás, y haciéndolo reducirás el tuyo propio. Ser compasivo con tu pareja, con tus familiares, con tus compañeros de trabajo te ayudará a entender sus problemas. Conocer cómo los enfrentan te ayuda a ayudarles.

 

Y cuando ayudas a los demás estás ayudándote a ti mismo. Siempre será mucho mejor que estés rodeado de gente mentalmente fuerte y positiva, que de gente que se queja y no sabe enfrentarse a sus problemas.

 

Resumen: Las 5 preguntas que te harán mentalmente fuerte

 

“¿Sirve para algo?”: Preocuparse no sirve para nada. O haces algo al respecto o lo dejas ir.

“¿El mundo me lo debe?”: No. El mundo no te debe nada. Ten expectativas realistas y no te enfadarás.

“¿Debo tener esto para ser feliz?”: Probablemente no. Se necesita muy poco para ser feliz y hay muchas formas para conseguirlo.

“¿Es esto lo que quiero ser?”: Sé lo que serías en tu mejor momento.

“Alguna vez me he sentido así?: Actúa ante los problemas de otros con compasión y todos tendréis menos problemas.

Ser fuerte emocionalmente no es ser capaz de calmar tu mente. Ser fuerte emocionalmente es Ser Resiliente. Es saber que la vida es dura pero hay formas de hacer frente a sus adversidades.

 

Ser mentalmente fuerte no te cambiará la vida, pero te cambiará a ti. Y tú sí puedes cambiar tu vida.

 

 

Desde: EURO




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