NOCHES CONTIGO, NOCHES SIN TI…


Domingo, 11 Octubre 2015
NOCHES CONTIGO, NOCHES SIN TI…

 

Cuatro veces te he visto una vez que ha oscurecido, cuatro son las noches que has acompañado con tus ojos, tus mejillas y tu voz mi absurda obstinación por quererte, cuatro han sido las veladas que ni tan heladas, paso entre las letras y el recuerdo de algo ya perdido, cuatro veces ha salido la luna para iluminarte con su brillo mientras se apoderan de mi estás ganas de nada menos de besarte.

 

La primera de esas cuatro, fue aquella que culminó un día casi completo junto a ti, aquella que adornó con luces artificiales y ruidosa música tu dulce sonrisa, aquella que sin planearlo me permitió rodear tu cintura y trazar con mis labios como si de pinceles se tratase más de un beso en el lienzo de tus mejillas.

 

Tres ocasiones el reloj dice que ya pasadas las ocho, se aproxima la hora de tu partida, tres veces más, repican las manecillas de un escandaloso cronometro que insiste en recordarnos la soledad en nuestro lecho, tres molestas llamadas que interrumpen nuestro abrazo para que puedas emprender la huida, tres últimas palabras que no he dicho y que esconden un te quiero en lo profundo de mi pecho.

 

La segunda de las cuatro, tuvo lugar en esa reunión de cumpleaños que no fue ni tuyo ni mío, cuando al calor de la música y de un par cervezas, me sonrojaba un poco por el color de tus labios, para terminar con un eterno abrazo y una profunda mirada mutua, sin mencionar aquel cercano beso a tu boca.

 

Dos conocidos caminando sin rumbo con la única compañía del sol y una promesa, dos lugares vacíos, pero separados, en un autobús más pequeño que la distancia que separaba nuestros asientos; dos minutos duró aquel beso en tu frente así como la comida en nuestra mesa, dos segundos en decirte “te quiero”, mientras la camioneta en la que ibas daba la vuelta y mis palabras te las llevaba el viento.

 

La tercera noche fue lo opuesto al día que la precedió, fresca, primaveral y oscura, halló en un libro, un té, un café y en tu hermoso vestido, el significado perfecto de un par de palabras casi inexistentes para nosotros, sin vacilar llegó un abrazo y los ya comunes besos, mientras el aire susurraba lo que para nosotros nunca ha sido evidente.

 

Un cumpleaños sin regalo ni celebración, incluso carente de felicitación, un “te extraño” todo el día, a lo largo del mes de Junio, acompañado de un tequila en la calle “Melancolía”; un encuentro que lleva prisa, que ignora, al que no le importan ya los detalles, que se marcha sin tomar en cuenta cualquier interpretación, una última mirada la noche de un Viernes, muestras en esos ojitos tuyos la belleza de un alma digna de mil poesías.

 

En la cuarta y última noche, ha faltado un abrazo y más de un beso, han faltado horas de conversación y dos o tres canciones, sin embargo no ha faltado esa tierna mirada tuya, ni el perpetuo “te quiero” que digo al viento…

 

Con la esperanza de que mi susurro en el tiempo, nos conduzca hasta un nuevo encuentro.

 

Autor: Jorge Rodríguez





elementos

Disculpen las molestias, esto es una Revolución





TE RECOMENDAMOS