LAS DIFERENCIAS ENTRE EJERCITAR POR LA MAÑANA O POR LA TARDE


Lunes, 19 Octubre 2015
LAS DIFERENCIAS ENTRE EJERCITAR POR LA MAÑANA O POR LA TARDE

Parece que nunca podemos terminar de ponernos de acuerdo a la hora de decidir el momento perfecto del día para realizar ejercicio. Algunos tienen la suficiente fuerza de voluntad como para levantarse cuando su alarma suena a las 5 o 6 de la mañana mientras que otros prefieren ir al finalizar su jornada laboral.

 

También están los valientes que deciden usar la hora que tienen para almorzar para subirse a la trotadora o levantar pesas.

 

Una vez más nos encontramos aquí preguntándonos si deberíamos dejar que la alarma suene o si realmente deberíamos unirnos al grupo de personas que va al gimnasio antes que salga el sol.

 

La respuesta sigue siendo igual de ambigua que siempre, pero tenemos unos consejos que podrían ayudarte a decidir porque todo dependería de tu rutina diaria y tus hábitos. Sigue leyendo para descubrirlo.

 

Deberías ejercitar por las mañanas si…

 

1. Eliminar ítems de tu lista de cosas por hacer te hace sentir más aliviada

 

Comenzar el día ejercitando hará que inmediatamente puedas olvidarte de ello durante tu jornada. Esto es especialmente efectivo si sabes que al final del día no tendrás las energías ni las ganas de ir al gimnasio o salir a correr.

 

Por lo demás, muchas veces tenemos eventos o reuniones sociales por las tardes y en general tendrás que escoger entre ir y olvidarte del gimnasio o simplemente decir que no.

 

2. Logras dormir bien (y las horas suficientes) casi todos los días de la semana

 

Si tienes un sueño apropiado, si no sufres de insomnio y si últimamente has perfeccionado el arte de dormir al menos 7 horas cada noche entonces ejercitar durante las mañanas te traerá más beneficios.

 

Todo esto se debe a que debido a que tu cuerpo acaba de despertar, y por lo tanto acaba de ser regenerado gracias a las horas de sueño que dormiste, estaría mejor preparado para enfrentarse al impacto que genera ejercitar. Aunque, todo esto se ve condicionado por la cantidad de alimentos que comiste la noche anterior….

 

3. Tienes la posibilidad de comer una gran cena por las noches sí es. Ejercitar durante las mañanas requerirá que comas un pequeño desayuno y también que hayas comido la noche anterior.

 

Mucho se ha hablado con respecto a este tema pero la verdad es que si tu cuerpo no tiene energía, tendrá que usar tus músculos y convertirlos en combustible. El problema de lo anterior es no sólo que no tendrás ejercicio, sino que estarás perdiendo la masa muscular que tanto esfuerzo te ha costado conseguir.

 

Deberías ejercitar por las tardes si…

 

1. Prefieres tener mañanas más relajadas

 

Si lo tuyo no son las mañanas llenas de apuros donde tienes que comer, ejercitar, ducharte en 1 minutos y asegurarte de tener ropa para cambiarte y snacks para comer luego, entonces las tardes serán tu respuesta. Después de todo, ejercitar debiese ser algo que te relaje y no un evento que esté asociado a más estrés.

 

2. Sientes que es la única forma que tienes para calmarte por las tardes

 

Si tu trabajo es de por sí estresante, entonces ejercitar por las tardes será una mejor forma de relajarte antes de acabar tu día e irte a la cama. Si bien ejercitar por las mañanas puede ayudarte a comenzar tu jornada laboral de forma más positiva, en este caso te ayudará a desconectarte del trabajo, relajar tu mente y preparar tu cuerpo para un sueño reparador.

 

3. El ejercicio que realizarás requiere mucha flexibilidad o no tienes tiempo para calentar suficiente por las mañanas

 

Si vas a levantar pesas en el gimnasio y no tienes mucho tiempo para calentar, entonces lo mejor sería que ejercitaras por las tardes. De hecho, tenemos un 20% más de flexibilidad en este momento del día comparado con la hora en la que nos levantamos debido a que llevamos horas moviéndonos o caminando, mientras que por la mañana las articulaciones tienen mucha menos movilidad.

 

¿Ya decidiste cuál será tu mejor estrategia para seguir con tu rutina de ejercicios? Recuerda que no necesitas decidir un plan definitivo y que puede haber semanas en las que ejercites a veces por las mañanas y a veces por las tardes.

 

La clave está en escuchar tu cuerpo y definir un régimen que se adapte a tus prioridades y tu vida diaria. Recuerda: el ejercicio debiese hacerte feliz y y no estresarte aún más.

 

Autora: Teresa Donoso




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